¿Cómo liberar nuestra propia mente? ¿De qué hay que liberarnos? De lo que nos detiene y frena de hacer lo queremos hacer para lograr nuestros objetivos y metas. Esto son nuestras propias limitaciones y expectativas que ahora trabajan en nuestra contra. Las expectativas son creencias o ideas que una persona tiene sobre lo que podría o debería ocurrir en una determinada situación. Estas expectativas pueden ser positivas (esperar tener éxito, lograr metas, ser feliz) que son las que queremos y buscamos o pueden ser negativas (esperar fracasar, ser desilusionado, no alcanzar metas) Las cuales son de las que nos queremos liberar.
Por el otro lado están las limitantes. Las limitantes mentales y emocionales son obstáculos o barreras que una persona se impone a sí misma y que afectan su capacidad de pensar, actuar o sentir de manera plena y positiva. Estas limitantes pueden ser causadas por creencias negativas sobre sí mismo, miedos, traumas pasados, baja autoestima, falta de confianza, entre otros factores.
Ambas, las expectativas y las limitantes mentales y emocionales, pueden tienen un impacto significativo en la manera en que una persona. Sobre tomo al momento de enfrentar desafíos o dificultades, tomar decisiones y la manera que vive su vida en general. Así mismo, son un factor que pueden limitar las opciones y oportunidades, generar estrés, ansiedad o depresión, y afectar la capacidad para alcanzar objetivos y encontrar felicidad y satisfacción personal. Libérate del peso de las cosas que elevan el costo emocional.
Zona de poder y confort donde liberar tu capacidad
Lo que se encuentra más allá de nuestras limitantes y expectativas está en una zona donde sentimos perturbación. Nos inquieta y enfrentamos incertidumbre al intentar las cosas. Se puede luchar contra ello, pero tiene un coste emocional y mental. Mientras que aquello que se encuentra dentro de la zona entre nuestras expectativas y limitantes, es algo que vemos a nuestro alcance, algo posible para nosotros y sin necesidad de sentirnos amenazados, incómodos o a disgusto. Es decir, que tenemos la confianza en nosotros mismos, pues nos sentimos preparados o dispuestos a prepararnos para lo que venga. Nos encontramos a gusto dentro de nuestra zona de poder.
La zona de confort a nivel mental-emocional, erróneamente se llega a confundir con la zona de confort a nivel físico. Esta confusión o desinformación lleva a malas decisiones e interpretaciones, Se llega a creer que al igual que su contraparte física, es una zona donde se da el conformismo o la falta de crecimiento. Nada más lejos de verdad. Una persona de éxito muchas veces debe sus logros al hecho de que todo lo que hace está dentro de su zona de confort mental-emocional. Se siente emoción al hacer las cosas en lugar del nervio o preocupación que se siente al estar fuera de nuestra zona de poder y confort.
Aprende a reconocer lo que te detiene mental y emocionalmente y liberar tu poder de esas fronteras. Crece tu zona de poder. Sentirte a gusto y disfrutando el camino que te lleva a tu meta. La felicidad no es un destino, sino el camino para hacer las cosas que nos aportan bienestar en la vida.
