La diferencia entre saber y comprender radica en que el saber se centra en el conocimiento puro, mientras que la comprensión implica una interpretación más profunda y conectada con diferentes aspectos del ser humano. Es consciencia de uno mismo, la sabiduría que implica una perspectiva más holística que combina conocimiento intelectual con intuición y experiencia personal. Permitiendo así un máximo desempeño con un mínimo de esfuerzo. Lo que es posible y gracias a poder identificar donde intervenir para que ocurra de esa forma. Esto hace que cambios mínimos tengan considerables resultados. Por lo que se gana un gran potencial para mejorar las cosas, puesto que conoces el sistema.
Saber de uno mismo lleva a la comprensión y al trabajo inteligente
El autoconocimiento es la clave para saber lo que podemos hacer y comprender todo el potencial que tenemos como seres humanos. Lo cual lleva a trabajar inteligentemente en nosotros mismos. Para ello es necesario conocer nuestro propio universo mental-emocional. Su grandeza, sistemas y los puntos de cambio para aplicarnos en los puntos de origen, por lo que dan cambios y soluciones de origen.
El mínimo esfuerzo, con máximos resultados, es lo natural a buscar para la inteligencia humana. De eso se tratan estas lecciones. De nada sirve hacérselo más difícil y complicado para uno mismo. Si uno es quien le da valor a las cosas y su propio esfuerzo. Es necesario elevar el costo emocional y mental de las cosas. Atentar contra nuestro amor propio o lastimar nuestra autoestima en el proceso de obtener lo que buscamos lograr. La respuesta de porque no lo hacemos continuamente o porque hacemos lo contrario, dependerán de cada uno. Sin embargo, estas lecciones fueron creadas con el propósito de la persona misma aprenda que no es necesario que sea difícil para que valga la pena. Que puedes cambiar las cosas puede ser sencillo si se hace naturalmente. La cuestión es saber y comprender el cómo lograrlo.
Trabajo inteligente
Trabajar inteligentemente es hacerlo de manera natural. Siguiendo los sistemas mentales y emocionales, uno trabaja a su favor y no en su contra. Teniendo ganancia por ambos lados. Por un lado, se consigue lograr más por menos esfuerzo. Se realiza la mínima aplicación necesaria de fuerza de voluntad, buscando un máximo de resultados en varios frentes. La inversión en energía personal es la mínima necesaria para lograr lo que se quiere. En lugar de estar muy cansados para hacer las cosas. Nos encontramos con que ahora tenemos los recursos mentales y emocionales de poder hacer y sentir más cosas. Lo que da la posibilidad de mejorar la calidad de vida.
Por el otro lado, se minimizan intentos y errores. Al trabajar inteligentemente se conoce y aplican soluciones de origen, de manera que se deja de luchar contra el sistema y se empieza a aprovechar su construcción. Una persona abandona el desgaste innecesario de intentar cambiar lo que hace, tratando de obligándose a sí misma, ha hacer las cosas cuando piensa y siente en contra. Se deja de lado la idea de sacrificios y luchar contra sí misma. Puesto que ahora se ve que es posible ser nuestra mejor aliada para lograr lo que uno quiere lograr. Evitando así una gran cantidad de acciones que llevan a arrepentimientos, nerviosismo y daño en el amor propio y la autoestima. Aprendemos cuidarnos y prevenir riesgos, dejando de lado los esfuerzos innecesarios. Es buscar, mejorar nuestra calidad de vida y lo que hacemos, la manera en que hacemos las cosas y el cómo nos sentimos al hacerlas.
